5 de enero de 2012

ABANDONADA (Un cuento sin príncipe azul)


Huellas marcadas en la hierba
y un cuerpo tumbado donde acaban estas.
Punto en el que se funden armoniosas
la verde belleza y la belleza morena.
La robustez de un tronco
se eleva sobre su delicada cabeza
que reposa a la sombra amable
de un gentil árbol que reverdece
poblándose de pequeñas aves.
Pequeños pájaros canoros
que humildes brindan sus trinos y sus cantos
a esa visión que les estremece;
un cuerpo femenino de deslumbrantes encantos
aunque no sea de la especie.
...¡Los pajarillos cantan en sus ramas!…
Parecen enamorados trovadores
que tienen a sus pies a su amada doncella,
sin necesidad de escalas para poder llegar hasta ella,
ni de ruiseñores para mandar sus mensajes de amor
en un bello canto de forma alada
cuando su doncella se encuentra secuestrada
en los más altos torreones.
Tan sólo tienen que descender
frágilmente como la pluma,
sin muros ni trabas,
para idolatrarla hasta llegar
a la dulce luz de luna,
y si ella lo permitiese, amarla.

Cae la tarde y las pequeñas aves se van
para dejar paso a la noche y los grillos
que generosos pretenderán deleitarla
con su tímida música de violines locos,
y a las luciérnagas
que en la oscuridad la querrán iluminar
con sus pequeñas luces de excitados focos.
Un búho velará por ella
controlando los alrededores,
para que no se acerquen,
con peligro de morderla,
ni serpientes ni roedores.

La noche acaba y comienza un nuevo día
y vuelven los mismos pajarillos de ayer,
mas llegando al árbol con su alegre algarabía
los corazones de las avecillas se sobrecogen
al observar una fría expresión en la mujer,
aún conservando la misma postura tumbada
que cuando la dejaron allá al anochecer.

Notan de repente que la luz pierde esplendor,
y al levantar sus miradas para saber el porqué,
ven que el Sol por detrás va quedando
de unos buitres que en círculo giran
y poco a poco se disponen a descender.

Cuando los buitres ya la rodean en el suelo
las pequeñas aves se van desconsoladas,
entristecidas, cantando penas desmedidas,
alejándose apocadas en sus pesados vuelos.

Ahora ya tienen para su melódico repertorio
una triste historia que contar desde las ramas,
una nueva historia de amor y desamor
que acabó con la mujer por los celos estrangulada,
y por el despecho, aún con un hilo de vida,
al pie de un árbol hasta la muerte abandonada.

Código: 1102218544440
Fecha 21-feb-2011 7:29 UTC

No hay comentarios:

Publicar un comentario